Monthly Archives : octubre 2016

Volver a empezar: Síndrome del nido vacío

Psicólogos en Gijón.

Carolina estaba triste y, a la vez, contenta. Su hijo pequeño, Pablo, se había ido a vivir con su novia. Tenía 28 años y, aunque todavía no se dedicaba a lo que había estudiado, había conseguido trabajo en una tienda de ropa. Su novia, es monitora en un gimnasio. Con las dificultades que tienen los jóvenes para emanciparse, Carolina se alegraba por él. Pero ahora la casa estaba en silencio. Había tranquilidad, quizás demasiada. Carolina echaba de menos el sonido de la música, hacer la comida para alguien e incluso encontrar el baño desordenado.

Unos días antes de que se fuera, su marido y ella organizaron una fiesta de despedida a Pablo para desearle suerte en su nueva vida. La fiesta de despedida era una forma de mostrar a su hijo la confianza que tenía en él y  darle la oportunidad de irse de la casa familiar con alegría y sin culpa. Al terminar la fiesta y después de recoger, Carolina llora desesperadamente en la soledad de su habitación ante la simple idea de imaginarse como será mañana la vida sin él en casa.

Este texto refleja una situación por la que pasan una inmensa mayoría de las parejas. La salida de los hijos del hogar familiar, y con ella, la vuelta a reencontrarnos con nosotros mismos, con nuestras parejas, y con lo que éramos. En muchas de estas ocasiones, los padres, y en general las madres, se enfrentan a un conjunto de sentimientos negativos (tristeza, vacío, soledad, melancolía…) conocido como síndrome del “nido vacío”. Estas sensaciones son descritos por una gran parte de personas que acuden a nuestro Centro Patricia Prendes de Gijón para recibir apoyo psicológico que les ayude a afrontar esta nueva etapa. Con independencia de que cada proceso es individual y cada circunstancia única, estas son algunas claves que pueden ayudar a afrontarlo:

  • Normaliza tus emociones. Obtener información acerca del síndrome te ayudará a entenderlo mejor, evitando asustarte por las sensaciones que experimentes logrando así no psicopatologizar un hecho que, en un primer momento –echar de menos al ausente–, se considera absolutamente normal.
  • Tu rol de madre o padre continúa, con independencia de que tus hijos vivan o no en casa, por lo que, junto a ellos, busca otra manera de satisfacerlo que beneficie a ambas partes (por ejemplo colaborando con las necesidades que puedan tener en su nueva vida independiente, etcétera).
  • Busca nuevos roles o actividades en tu vida dedicando tiempo a eso que tanto te hubiera gustado hacer y has tenido que dejar de lado por el cuidado de la familia.
  • Visita a tus hijos con frecuencia y que ellos también te visiten a ti. Es bueno establecer momentos en los que la familia se reúna de forma periódica en el hogar. La frecuencia puede variar en función de las necesidades y costumbres, y de la distancia entre los domicilios. Recuerda que no es tan importante la cantidad como la calidad y el deseo de mantener estos encuentros.
  • Disfruta de tu relación de pareja si aún contáis con teneros el uno al otro, disfrutad de estos nuevos momentos de intimidad (podéis viajar, salir con otras personas de vuestra edad con las que compartáis aficiones, apuntaros a actividades en común, etcétera).
  • Mantén el contacto con tus hijos tanto como necesites, pero respetando también su independencia e intimidad.

La separación de los hijos será un acontecimiento feliz si se acepta el derecho que tienen a su libertad y la necesidad que nosotros tenemos de la nuestra. Los hijos serán libres si no dependen demasiado de nuestra opinión para decidir sobre sus opciones vitales; si sus creencias no son idénticas a las nuestras; si sus aspiraciones no reflejan exactamente lo que queríamos que fueran. Si sucede todo esto, podemos estar contentos porque entonces son seres humanos autónomos que piensan por su cuenta, que es lo que persigue una buena educación.

Cómo corregir las malas conductas infantiles

Psicólogos en Gijón.

Una de las grandes dificultades de los padres y profesores es saber cómo  manejar la conducta inadecuada o conducta-problema de sus niños. “No me hace caso”, “no quiere hacer lo que se le dice”, “no acepta límites”, “tiene constantes berrinches”… son varias de las múltiples quejas que escuchamos por parte de los padres en el Centro Psicológico Patricia Prendes de Gijón.  Desde la experiencia sabemos lo importante que es dotar a familiares y educadores de recursos adecuados para enfrentar estas situaciones además de que tomen conciencia de que la mayor parte de estos comportamientos son el resultado del aprendizaje en el ambiente familiar, escolar y social.

No obstante, y a pesar del carácter disruptivo de estas conductas, es importante señalar que en el desarrollo evolutivo de los pequeños se considera normal que, en ocasiones aparezcan comportamientos agresivos, desafiantes, de oposición o desobediencia.  Sin embargo, puede que estas actitudes se vuelvan perseverantes en el tiempo, incrementando su frecuencia y magnitud a medida que el infante crece.  Una intervención temprana junto a unas pautas educativas concretas ayudan a prevenir que un problema de conducta infantil evolucione hacia trastornos más graves en la adolescencia.

Algunas claves para corregir los problemas de conducta infantiles son las siguientes:

  • Cuando se dan instrucciones al niño es importante ser claro y preciso. No es lo mismo decirle “pórtate bien” o “no te portes mal” que decirle qué es correcto y que no lo es.
  • Coherencia y constancia. Un padre que riñe a su hijo por un determinado comportamiento, debe hacerlo siempre que lo detecte de nuevo. Es importante tener en cuenta que el niño observa el entorno y lo imita por lo que no sería correcto desaprobar una conducta que contempla de forma habitual en su familia.
  • Atención. Juega un papel primordial en el control de la conducta de los pequeños. Tan importante es prestarle suficiente atención cuando se comporta de forma adecuada y alagarle por ello, como retirársela cuando el comportamiento sea negativo.
  • Poner límites. Establecer limitaciones a sus demandas desde muy pequeños y mantenerse firme en ellas. Esta práctica es una forma de establecer unos hábitos de conducta adecuados que el niño utilizará como referente de su comportamiento posterior.
  • Consenso y complicidad. Es necesario que todos los miembros de la familia y de fuera de ella con responsabilidad sobre el niño, apliquen las mismas pautas a la hora de enseñar al pequeño buenos hábitos de conducta. Todos deben permitir, o no, las mismas actuaciones.

En el Centro Psicológico Patricia Prendes de Gijón trabajamos conjuntamente con los padres, haciendo un análisis detallado de la conducta del menor y diseñando posteriormente un plan de intervención. Trabajamos implementando las técnicas de modificación de conducta directamente sobre el niño,  explicando a los padres de forma detallada su funcionamiento para lograr una correcta  aplicación en el ambiente natural.

 

«Soy como tú aunque aún no lo sepas»

Psicólogos en Gijón.

Ayer, 10 de octubre, se celebró el día de la Salud Mental. El título del presente artículo  es el lema de la campaña de este 2016 y su elección no es fruto de la casualidad. Más de mil personas  han participado en una encuesta online y esta ha sido la opción preferida de entre un total de cinco propuestas.  Es  la tercera ocasión en la que el eslogan se elige por votación popular persiguiendo así dos objetivos claros: fomentar y defender el derecho de participación en una causa considerada de todos, y desarrollar una línea de trabajo en concordancia con lo que las personas se sienten más identificadas. “Soy como tú aunque aún no lo sepas” busca y promueve la empatía de la gente hacia aquellos más dañados mentalmente.

El objetivo de un día Mundial no es otro que hacernos recordar y precisamente en esa línea de no olivar, recurrimos hoy más que nunca a las estadísticas, esas que por un lado no dicen nada pero por el otro, lo dicen todo.  Según la Organización Mundial de La Salud (OMS) un 25% de la población mundial padece un trastorno mental, o lo que es lo mismo, una de cada cuatro personas. Concretamente, en España  se estima que un 19,5% ha tenido alguna alteración mental a lo largo de su vida.

Hoy más que nunca y con motivo de este día queremos preguntarnos ¿Qué es la Salud Mental? ¿Por qué se enferma mentalmente? ¿Por qué es tan difícil para algunas personas manejar la realidad? Como Psicólogos Sanitarios, en el Centro Psicológico Patricia Prendes de Gijón, estamos concienciados de la importancia de gozar de una buena Salud Mental, factor clave e imprescindible en el desarrollo vital de todo ser humano.

Ser psíquicamente sano significa vivir relativamente feliz con uno mismo, enfrentándonos a las barreras, restricciones y pruebas que la vida nos impone.  Se posee un equilibrio mental saludable cuando uno se siente capaz de actuar ante lo inesperado sin angustiarse, de hacer frente a las contrariedades, adaptándose a lo nuevo sin padecer por ello grados de nostalgia o tristeza patológicos. El concepto de Salud Mental y su esencia guarda una estrecha relación con la capacidad de querernos a nosotros mismos allí donde somos más débiles. Puede resultar paradójico pero aquellas personas que más conocen sus debilidades son precisamente las más fuertes desde un punto de vista psicológico. Cuando nuestro mundo interior está en equilibrio, bien amueblado, la relación que establecemos con el mundo externo resulta más saludable y gratificante porque elegimos, decidimos y actuamos desde la salud y no desde la patología.

No siempre somos culpables de lo que nos sucede, ya lo decía Ortega y Gasset “yo soy yo y mis circunstancias”. Nosotros también somos víctimas. Victimas del entorno, de la educación recibida y de otros muchos factores en gran medida incontrolables.  Frente a eso es fundamental dotarse de buenos  y potentes recursos emocionales, tarea en muchas ocasiones individual, entendiéndolo, como un proceso que nadie puede hacer por nosotros. Llenarnos de herramientas que contribuyan a nuestra autonomía emocional es el paso previo para alcanzar un equilibrio mental. Aceptar errores, reconocer limitaciones, fomentar una comunicación con nosotros mismos y con los demás, unido a la necesidad de entender que una mente sana es también una mente en conflicto, son ladrillos imprescindibles para la construcción de una fortaleza emocional.

Ahora bien, la práctica es mucho más complicada, se trata de una arduo trabajo en constante lucha entre nuestros potenciales mentales y el mundo exterior, y como en todo, a la hora de poner en marcha las herramientas nuestra fortaleza puede desequilibrarse. Es por ello fundamental reconocer que nosotros mismos o incluso alguien de nuestro entorno necesita ayuda profesional para guiarse en este proceso. Desde el Centro Psicológico Patricia Prendes de Gijón destacamos la importancia de una detección temprana mucho más necesaria aquí si cabe para desarrollar una adecuada intervención. Ayudamos psicológicamente con una terapia adaptada a las necesidades individuales, entendiendo que cada situación y vivencia personal es única y sin olvidarnos que el día mundial de la Salud Mental es y será hoy más que nunca, el día de todos.

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CENTRO DE PSICOLOGÍA
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