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SUPERAR RUPTURA AMOROSA
PAUTAS PARA SUPERAR UNA RUPTURA

PAUTAS PARA SUPERAR RUPTURA AMOROSA

Las rupturas amorosas son experiencias por las que seguramente pasamos o hemos pasado todas las personas. Se trata así mismo de experiencias que pueden provocar mucho malestar, al menos para alguna de las partes involucradas. ¿Cómo podemos superar dicho malestar? Aunque es una pregunta compleja, ya que en gran medida depende de los recursos emocionales de cada persona, y de la historia de cada pareja, en este artículo veremos algunas estrategias útiles para manejar y SUPERAR RUPTURA AMOROSA.

¿Por qué son difíciles las rupturas amorosas?

SUPERAR RUPTURA AMOROSA – Es normal que cuando llega el momento de cerrar algún ciclo, por ejemplo, cuando nos tenemos que despedir de algo o alguien, nos lleguen muchas sensaciones poco agradables. Tristeza, angustia, miedo, ansiedad, enojo son algunas de las más comunes. Estas últimas se presentan sobre todo cuando el ciclo ha sido cerrado por parte de alguien más, es decir, cuando nos ha tocado aceptar una decisión que no del todo compartimos. A pesar de que, como hemos dicho, se trata de una experiencia bastante común, lo que es también común es no saber cómo afrontarla. Esto es normal, porque estamos normalmente acostumbrados a evitar las sensaciones negativas y las circunstancias que nos provocan malestar. No obstante, creer que podemos evitarlas por completo tiene como consecuencia que difícilmente aprendemos a tolerar dichas circunstancias y las emociones que las acompañan. Si además tomamos en cuenta que estamos frecuentemente socializados bajo la lógica del amor romántico, donde prevalece la idea de que el amor es sufrimiento; el proceso de pasar por una ruptura se complica. Así mismo, y en tanto que ruptura, este es un proceso que implica una experiencia de duelo, en donde frecuentemente pasamos por de la etapa de negar el cierre, a la de enojarnos y buscar culpables, para finalmente a aceptarlo. Pero, ¿cómo podemos pasar más fácilmente de la negación a la aceptación?
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8 claves para manejar y superar una ruptura amorosa

Afortunadamente hay varias cosas que podemos hacer, aun cuando el momento difícil ya está ocurriendo. Algunas de estas cosas pueden acomodarse a unas personas, y no a otras. Es decir, no funcionan igual para todos; se trata de probarlas y encontrar comodidad de acuerdo con nuestros propios procesos. Dicho esto, a continuación explicamos 7 claves que pueden ser útiles para manejar y superar una ruptura amorosa.

1. Busca tu red de apoyo

Tanto en el caso de una ruptura amorosa como en cualquier proceso de duelo, es muy importante tener una red de apoyo, es decir, personas que acompañen y escuchen nuestros momentos difíciles y nos ayuden a compensar la sensación de pérdida o de soledad. Pueden ser familiares o amigos y generalmente se trata de personas que también han acompañado el proceso de enamoramiento, aunque no necesariamente. Suele pasar que cuando nos enganchamos en el amor romántico tomamos distancia con nuestras redes de apoyo, con lo cual es a veces complicado regresar a buscarlas una vez terminada la relación. Es complicado porque implica entre otras cosas asumir nuestra vulnerabilidad y también aceptar si nos hemos equivocado. No obstante, el regreso a la familia y los amigos puede ser un paso importante para pasar por el proceso de duelo más fácilmente.

2. Realiza cambios significativos

También es común que cuando estamos en una relación de pareja acumulemos objetos, regalos, fotos, recuerdos, entre una serie de elementos materiales que simbolizan la relación y el vínculo afectivo. En tanto que se trata de objetos que significan cosas importantes para nosotros, se trata también de cosas que nos pueden alargar el proceso de negación y de enojo, y por lo mismo nos complican llegar al proceso de aceptación. Es importante entonces tomar un tiempo de distancia con esos objetos. Esta distancia puede traducirse en deshacernos de ellas, pero también puede traducirse en cambiaras de lugar o guardarlas por un momento. Hay que tomar en cuenta que deshacerse de ellas provocará sensaciones desagradables, por lo que puede ser mejor realizar esto poco a poco. Es decir, deshacernos de una cosa a la vez, o empezar por moverlas de lugar, luego guardarlas y finalmente tirarlas; o no, según cómo nos sintamos en nuestro proceso.
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3. Crea nuevos hábitos

Relacionado con lo anterior, es común que al estar en una relación de pareja creemos nuevos pasatiempos, nuevos gustos e incluso nuevos intereses. Desprenderse de todo eso es difícil porque se trata de actividades que interiorizamos y que ponemos en práctica cotidianamente. El desprendimiento implica entonces realizar cambios fuertes, que definitivamente no pueden ocurrir de una día para otro. Es importante no dejar de mantenernos activos y de buscar cosas nuevas que hacer, aún cuando el ciclo de pareja ya haya terminado.

4. Recuperar viejos pasatiempos

No necesariamente tenemos que crear hábitos nuevos. Funciona también el recuperar los hábitos que teníamos antes de estar en la relación de pareja. Si funciona o no depende en gran medida de cuánto tiempo ha durado la relación, y de qué tanto hemos cambiado en el transcurso de ésta. No obstante, puede ser un buen ejercicio el pensar en retrospectiva y tratar de recordar las actividades que disfrutamos antes de iniciar la relación, así como intentar acercarnos a esas actividades. Es decir, explorar un poco y ver qué podemos volver a disfrutar y qué no.

5. Respeta las decisiones

Mientras estamos en el proceso de negación y en transición hacia la aceptación es común que intentemos hacer lo que sea necesario para “recuperar” la relación. Suele pasar esto especialmente si no hemos sido nosotros los que hemos tomado la decisión. Así pues, es frecuente que nos empeñemos en hacer por posible para que la otra persona “se enamore de nuevo”, o en otras palabras, caemos fácilmente en la lógica de “luchar por amor”. Aquí es importante no confundir “recuperar” o “enamorar” con “acosar”. Y tampoco confundir “amor” con “posesión”, “presión” u “obligación”. Aunque el proceso de duele puede ser muy difícil de aceptar, es importante respetar los cierres y las decisiones que se han tomado.

6. Practicar la tolerancia a la frustración

Hay que asumir que las relaciones y los vínculos afectivos conllevan el riesgo de sentir malestar. No podemos culpar a otros de ese malestar, es común que mientras estamos en el proceso de aceptar el fin del ciclo busquemos la responsabilidad en la otra persona, tanto de haber terminado como de hacernos sufrir o de aliviar ese sufrimiento. Para poder llegar a la aceptación hay que tomar responsabilidad sobre nuestro propio malestar e intentar buscar alternativas y herramientas más allá de la persona con la que hemos compartido una relación.

7. Escribe cómo te sientes

Algo más específico que puede funcionar a algunas personas para cerrar su proceso es despedirse escribiendo una texto a quien han tenido que dejar. Dado que muchas veces es difícil decir lo que sentimos, pero no porque sea difícil dejamos de sentirlo, una medida posible para desprendernos es escribirlo. Esto puede ser en formato de una carta de despedida, que puede ser o no entregada a la otra persona, o puede ser simplemente un texto que nos permita expresar emociones que a veces no reconocemos si sólo las pensamos o si sólo intentamos hablarlas.

8. Toma tu tiempo

Es importante recordar que procesar una pérdida o fin de ciclo requiere un tiempo. Por la misma razón no es necesario presionarnos a superar estos cambios de un dia para otro. Algunas personas pueden tomar un día y otras pueden tomar muchos más. Muchas veces ese proceso se alarga y se vuelve más tormentoso cuando tenemos la idea de que ya hemos pasado varios días y seguimos en la misma situación. Esto no significa que no tomemos responsabilidad sobre nosotros mismos, pero sí quiere decir que cuando hemos vivido una experiencia tan significativa, es normal que nos tome un tiempo también significativo el aprender a ver esa experiencia de una manera distinta.

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PSICÓLOGOS GIJÓN INFIDELIDAD
Los once motivos que nos conducen a la infidelidad

Pese a que la diferencia entre estudios es importante, la mayoría coincide en apuntar que entre el 40 y el 50% de los adultos ha sido infiel alguna vez en su vida. La cifra varía según los países. En España la última encuesta del CIS, de 2008, apuntaba a que el 20% de los españoles, hombres y mujeres, habían tenido alguna relación sexual con alguien que no era su pareja, pero los sociólogos insisten en que la cifra debe ser a la fuerza mucho mayor, y podría estar aumentando.

[La infidelidad en hombres y mujeres: cuáles son las diferencias reales]

Las nuevas tecnologías están acelerando la aparición de prácticas que no sabemos cómo calificarAunque Internet no hace que la inclinación que nos lleva a ser infieles aumente, sí es cierto que facilita su práctica. En los últimos años, de hecho, han proliferado los portales que ofrecen explícitamente servicios para tener relaciones extra-matrimoniales. Y están teniendo éxito. Además, las nuevas tecnologías están acelerando la aparición de prácticas hasta ahora desconocidas que no sabemos como calificar. ¿Se considera una infidelidad tener un encuentro de tono sexual a través de una webcam? ¿El consumo masivo de pornografía? ¿Flirtear con otra persona por chat?

¿Qué es exactamente ser infiel?

La definición de infidelidad no ha cambiado en absoluto con la llegada de Internet. Ser infiel, es simplemente, romper la confianza de la pareja cuando se mantienen secretos alejados de la intimidad conyugal. En definitiva, somos infieles a nuestra pareja cuando le mentimos de manera consciente y a sabiendas de que nuestro comportamiento no es el correcto.

Es conveniente hablar con la pareja sobre qué toleramos en nuestra relación y qué no Esteban Cañamares, psicólogo y sexólogo experto en relaciones de pareja, es claro al respecto: “Qué practicas son consideradas como una infidelidad y cuáles no, es algo que decide cada pareja, a través de unas normas, explícitas o implícitas, aceptadas al respecto”. El problema es que, muchas veces, estas “normas” no quedan claras y, en cualquier caso, Internet puede dar lugar a muchos malentendidos. “Es una pena”, explica Cañamares, “que muchas parejas no hablen abiertamente de esto, pues es conveniente saber hasta dónde puede llegar cada uno”.

La infidelidad, igual en hombres y mujeres

Al margen de las herramientas utilizadas para ser infiel, las razones por las que engañamos a nuestra pareja siguen siendo las mismas de siempre. “Lo que nos lleva a ser infiel”, explica Cañamares, “es siempre nuestro impulso natural al sexo”. En este sentido el psicólogo recuerda que el ser humano tiene “una programación contradictoria”, por un lado quiere una pareja estable para formar una familia, pero por otro quiere satisfacer todos sus deseos sexuales, que muchas veces incluyen a más de un sujeto.

No puede haber muchos hombres infieles si no hay mujeres para serloLo que sí parece claro, por mucho que haya ideas preconcebidas que insistan en lo contrario, es que los motivos que llevan al hombre a ser infiel son los mismos que los de las mujeres. Cañamares tiene una idea clara al respecto: “No puede haber muchos hombres infieles si no hay mujeres para serlo”.

PSICÓLOGOS GIJÓN INFIDELIDAD - TERAPIAS DE PAREJA EN GIJÓN
Young couple embracing and each of them text messaging on their own smart phone.

Los motivos para ser infiel parten de nuestros impulsos, pero son variados. Aunque cada caso tiene componentes específicos, en las consultas se repiten una y otra vez las mismas razones. Robert Weiss, uno de los más reputados psicoterapeutas estadounidense especialista en relaciones de pareja, ha elaborado, para la publicación Psych Central, una lista de los motivos psicológicos subyacentes en los casos de infidelidad que ha tratado a lo largo de 20 años de experiencia clínica que, en muchos casos, se pueden dar de manera simultánea.

Once razones para ser infiel

– La monogamia nunca ha sido aceptada. El sujeto nunca ha tenido la intención de ser monógamo. A pesar de haberse casado o haber aceptado un compromiso. Nunca ha querido tener sexo sólo con su pareja. El matrimonio, para él o ella, sería sólo un sacrificio hecho para mantener en el tiempo una relación que consideran satisfactoria. La monogamia para estas personas no es más que una molestia, algo a evitar, más que algo a mantener.

– Nuestra pareja no nos da lo suficiente. Se trata de una razón muy común para ser infiel. El sujeto encuentra que su pareja no le aporta el suficiente amor, el tiempo y la atención que considera adecuadas, y que sí reciben la familia del cónyuge, los niños o el trabajo. Muchas veces estas personas no son conscientes de sus necesidades emocionales, no lo hablan con su pareja y, finalmente, acaban siendo infieles.

– Creemos que el amor ha desaparecido. El sujeto infiel percibe erróneamente que el amor se ha acabado en la relación, porque ya no se da la intensidad sexual y romántica propia de los primeros pasos en una relación. La realidad es que, en las parejas sanas, a medida que pasa el tiempo el amor se transforma en mayor compromiso, intimidad y confianza.

– Existe un vacío emocional. Si la relación es insatisfactoria lo más normal es que, antes o después, uno de sus miembros acabe siendo infiel. Máxime si los problemas de la pareja hacen a una de las dos personas alejarse del resto de personas cercanas o amigos. El sexo y el romance se utilizan para llenar un vacío emocional.

– Sabemos que vamos a dejar a nuestra pareja, pero queremos tener a alguien en la recámara. Así de simple. Antes de enfrentar la realidad y decirle a nuestra pareja que para nosotros la relación ha terminado, buscamos a un suplente, para poder reemplazar a nuestro compañero en cuanto se haya tomado la decisión. Muchas veces esto se hace de manera inconsciente, pero se hace.

– Nos sentimos inseguros. La persona infiel se siente en inferioridad de condiciones respecto a su pareja: más viejo, más feo, con menos dinero… La infidelidad sirve para reafirmar su valor en el mercado amoroso, subir la autoestima al considerarse deseable. El problema es que las infidelidades causadas por este motivo no suelen ser meditadas, y el arrepentimiento está a la vuelta de la esquina.

– Nos aburrimos. Aunque la relación pueda ser en términos generales satisfactoria, en algún momento simplemente una de las partes se aburre y quiere probar algo especial. Encuentra un placer misterioso e intenso en una relación secreta.

– “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Esto suele ir unido a cualquiera de los otros motivos. Pensamos que mientras no nos pillen no estamos haciendo daño a nadie. El problema es que, tarde o temprano, te acaban pillando.

– Queremos tomar represalias. Algunas personas engañan sólo como venganza por un comportamiento de su pareja que consideran injusto. Quizás como sospecha de una infidelidad de la otra parte, antes de comunicar nada, preferimos ser nosotros también infieles.

– Tenemos un trauma no resuelto. Según numerosos estudios, las personas que han sufrido en la infancia algún tipo de trauma como un abandono emocional, maltrato físico o abuso sexual son más propensas a ser infieles respecto a sus parejas. Tal como explica Cañamares, la fidelidad también se educa: “Se es más infiel si se han visto determinados comportamientos en el entorno familiar. No sólo infidelidades de tus padres, sino también con el resto de familiares o amistades”.

– Tenemos expectativas irracionales de lo que nuestro cónyuge debe ofrecer. Estas personas esperan que sus parejas les concedan todo lo que piden, y cumplan todas sus necesidades. Cuando sus parejas, inevitablemente, fallan, sienten que la infidelidad está justificada. En estos casos, tal como cuenta Cañamares, la educación también juega un papel esencial: “Los niños mimados son más propensos a ser infieles, pues no han aprendido a sobreponer sus deseos”.

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Psicolólogo infantil en Gijón
Psicología infantil para niños desde los tres hasta los ocho años

Psicólogo infantil en Gijón

La Psicología es una ciencia que trata el estudio y el análisis de la conducta y los procesos mentales de los individuos y de grupos humanos en distintas situaciones. Dentro de las muchas ramas en que se divide esta ciencia, encontramos la psicología clínica, que es la que se encarga de ayudar a las personas que tienen problemas en su vida que no saben solucionar solos o que sufren enfermedades mentales como depresión. Y, aunque nos parezca que la psicología es solo para mayores, lo cierto es que son muchos los niños que necesitan la ayuda de un psicólogo por diferentes causas.

Cualquier cambio en la vida de un niño puede afectar a su salud mental: la muerte de un familiar, un cambio de colegio, mudarse a otro barrio o a otra ciudad… provocando en el pequeño miedos, ansiedades, o incluso depresión. En estos casos, es necesario llevar al niño al psicólogo para niños, pero,

¿cómo saber si mi hijo necesita un psicólogo?

Saber cuándo llevar al niño al pediatra es más sencillo, ya que se le lleva cuando tiene fiebre, le duele la tripa o la garganta, tiene una erupción cutánea, vomita… pero saber cuándo llevarle al psicólogo puede ser más complicado. Estas son algunas señales que nos indican que es hora de llevar a nuestro hijo una consulta de psicología infantil:

  • Trastornos del sueño o alteraciones continuas como pesadillas, sonambulismo, insomnio…
  • Síntomas de estrés elevado como cambios en el comportamiento, falta de apetito, trastornos del sueño…
  • Síntomas como ansiedad como ataques de ansiedad, estrés, pánico, miedo irracional, pensamiento negativo, etc.
  • Tics o manías compulsivas como cerrar los ojos, guiñar un ojo, encender y apagar las luces, abrir y cerrar cajones, tirarse del pelo, etc.
  • Síntomas de depresión como tristeza continua, apatía, decaimiento, pensamientos negativos o incluso suicidas, etc.
  • Si ha sufrido algún problema en el colegio o en casa como muerte de un familiar, acoso escolar, maltrato físico, emocional o sexual…
  • Ante algún síntoma de trastorno neurológico o del aprendizaje como autismo, dislexia, TDAH, etc.
  • Si su comportamiento es muy agresivo y violento.
  • Si padece trastornos de alimentación como la anorexia o la bulimia.
  • Tras un cambio en la familia que el niño no pueda superar, como un divorcio o una mudanza.
  • Si el niño tiene problemas para relacionarse con los demás.
  • Síntomas de fobias o miedos irracionales que no consigue controlar.

¿Cómo le puede ayudar nuestro Psicólogo infantil en Gijón?

Lo primero que hará este profesional de la salud será hacer una evaluación y examen tanto del niño como de su familia para averiguar el problema que presenta. Así, además de hacerles diversas preguntas a todos sobre sus síntomas, señales y comportamiento, hará al niño una serie de pruebas adaptadas a su edad, como pedirle que dibujo algo (generalmente a su familia) o que realice alguna prueba sencilla psicológica como el Test de Rorschach (presentarle una serie de cartulinas con manchas de diferentes formas y preguntarle qué ve en ellas).

Una vez que el psicólogo en Gijón

ya sabe el problema (estrés, fobia, trauma, depresión, etc.), tiene que averiguar la causa, es decir, por qué el niño ha llegado a esa situación. Y, después, en base a todo eso, decidirá el tratamiento. Generalmente, cuando se trata de niños pequeños, hay que adaptar las sesiones a su madurez y sus capacidades comunicativas. Por eso, es normal usar el dibujo no solo para averiguar la causa del problema, sino también como tratamiento. Además, es necesario trabajar con los padres de forma individual y conjunta para que sepan cómo ayudar a su hijo a superar su problema.

Existen muchas terapias en psicología para niños: la terapia cognitivo-conductual (que es una de las más empleadas, aunque adaptada a los niños mediante juegos, analogías, dibujos…), la psicoterapia, la terapia conductual, etc. También es importante que el psicólogo esté especializado en el tratamiento de niños para que sepa cómo tratarles y hacerles sentir bien en la consulta de manera que se abran a él. Muchas veces es necesario que los padres estén delante para que se sientan más seguros.

Y, por supuesto, las sesiones tienen que ser más cortas, ya que los niños no mantienen la atención tanto tiempo como los adultos. Después de unas cuantas sesiones, el niño mejorará y se irá sintiendo mucho mejor. Es importante que te ocupes de su salud mental al igual que de la física para evitar que este tipo de enfermedades y trastornos puedan acarrear consecuencias graves y duraderas al pequeño.

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