El trastorno de pánico es una enfermedad más habitual de lo que se cree, y bien conocida por la psicología clínica actual, aunque no tanto por el público en general. Quienes la sufren conocen en sus justos términos el significado de la expresión «terror pánico». La palabra pánico hace referencia al Dios griego Pan, oscura deidad primigenia de la naturaleza en estado salvaje. Así, originalmente el terror pánico se asociaba al temor irracional y contagioso que sufrían los rebaños causado por fenómenos naturales incontrolables como los truenos y los rayos en campo abierto.
En nuestro gabinete psicológico en Gijón hemos atendido entre otros trastornos de ansiedad, más de un trastorno de pánico, todos con una sintomatología bastante común si bien con unas causas desencadenantes muy variables.
El ataque de pánico se presenta como un acceso violento y repentino de temor casi aplastante, con variada sintomatología fisiológica como hiperventilación, temblores, sudoración, opresión torácica, etcétera, y una sensación de miedo irracional inquietante y absolutamente desazonadora. Hasta tal punto que a veces, quienes lo sufren por primera vez lo identifican con un ataque al corazón, o llegan a sentir que están al borde la muerte o perdiendo la razón sin motivo aparente.
En el trastorno de pánico, muy descrito por la literatura científica y problema bien conocido en cualquier centro psicológico, como el Centro Psicológico Patricia Prendes, la persona experimenta ataques repetidos e inesperados y sufre una ansiedad continuada debido al temor – o la certeza- de que estos ataques se vuelvan a producir.
Prescindiendo del análisis de las causas, únicamente proporcionaremos aquí algunos consejos para superar el pánico, que o por habituales entre los psicólogos, no por ello dejan de ser efectivos.
– No tratar de luchar contra el pánico, sino aceptarlo como situación pasajera que es, y esperar a que disminuyan sus efectos.
– Ser consciente de que no se trata más que de reacciones exageradas o descontroladas a situaciones vitales o estados emocionales.
– Concentrar nuestra atención el modo en que se producen las diversas reacciones fisiológicas: pulso acelerado, sudoración, como si de un observador externo se tratase. Así evitaremos dejar volar nuestros pensamientos adelantando situaciones desagradables que no van a producirse.
– Sea cual sea la causa desencadenante del pánico, es esencial planteárselo como un reto a superar y no a evitar.
El tratamiento psicológico de los trastornos de pánico es más efectivo cuanto más temprano se actúe. Los que padecen esta enfermedad pueden verse afectados de modo creciente hasta llegar a convertirse en verdadera causa de discapacidad. Por eso es muy recomendable acudir al psicólogo antes de que empezar a evitar lugares o situaciones en las cuales han padecido ataques de pánico (algo muy habitual, por lo demás), pues ello implica entrar en una espiral cada vez más invalidante, pudiendo desembocar en una agorafobia o miedo irracional a los espacios abiertos.
Sin embargo, tratado a tiempo, el trastorno de pánico, es uno de los trastornos relacionados con la ansiedad con mayor índice de curación o superación, pues suele responder bien a ciertas soluciones farmacológicas y psicoterapéuticas ya muy contratadas y bien conocidas por los profesionales de la psicología actual.
En el Centro Psicológico Patricia Prendes, en Gijón, ofrecemos un tratamiento eficaz y contrastado para el trastorno de pánico y otros relacionados con la ansiedad. Porque la ayuda profesional es siempre una ayuda de persona a persona.
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