Psicólogos en Gijón.
Si su hijo es mayor de 5 años y moja la cama durante el sueño, no desespere. La enuresis es un problema que afecta a un elevado número de niños y adolescentes. La mayoría de casos se solucionan con un tratamiento adecuado y en un periodo razonable de tiempo.
Definiendo el concepto, hablamos de enuresis para referirnos a la emisión involuntaria de orina durante el día o la noche, a una edad en la que se espera que haya control al respecto, es decir, más allá de los 3 o 4 años. Podemos hablar de dos tipos de enuresis: primaria, si el niño nunca ha conseguido controlar su micción, y/o secundaria, si después de un período de control no consigue volver a él. A su vez, distinguimos entre enuresis diurna, si ocurre durante el día, nocturna si ocurre durante la noche, y mixta si tiene lugar en ambos momentos del día.
La maduración del sistema nervioso es condición indispensable para que pueda lograrse dicho control, y aunque las edades son orientativas, en líneas generales podemos establecer los 18 meses como un momento evolutivo en el que el niño puede anticipar la sensación de pipí y/o decir que está mojado. Sobre los 2 años aproximadamente se inicia el control, primero de día, y algo más tarde de noche hasta hablar de logro alrededor de los 4.
Hay una serie de factores que pueden predisponer al niño a padecer este trastorno:
- Una vejiga pequeña o de musculatura débil. La primera causa a descartar.
- Iniciar demasiado tarde el hábito del control del esfínter.
- Circunstancias críticas emocionales (factor psicológico): Nacimiento de un nuevo hermanito, separación de los padres, cambio de casa o de colegio.
- Factor hereditario: Es frecuente que alguien de la familia haya tenido el mismo problema. Si es así, es conveniente explicárselo al niño para darle seguridad.
- Un ciclo del sueño muy profundo que le impide recibir el aviso de «vejiga llena».
- Padecer algún otro trastorno al que la enuresis va asociado.
El niño que padece el trastorno enurético puede manifiestar efectos emocionales como:
- Vergüenza.
- Problemas interpersonales (con amigos o hermanos).
- Baja autoestima.
- Irritabilidad.
- Preocupación persistente.
El tratamiento de primera elección es conductual, trabajando pricipalmente sobre los factores inmediatos que mantienen la conducta. El método más utilizado que además cuenta con la tasa de éxito más alta de todos los tratamientos existentes (75-80%) es la alarma urinaria (pipi-stop) de Mowrer (1978). Consiste básicamente en un circuito que hace sonar un timbre cuando el niño comienza a orinarse. Se recomienda utilizarla junto al ”sobreaprendizaje” haciendo consumir al Niño 1/4 litro de agua antes de acostarse varias noches y conectando la alarma de manera intermitente (días si y días no).
Como acompañamiento de la técnica se recomienda a los padres seguir una serie de pautas:
- Estimulándolos para que vayan al baño antes de acostarse.
- Elogiándolos las mañanas que amanecen secos.
- Evitándoles los castigos.
En algunos casos , el problema de la enuresis no puede ser resuelto ni por los padres, ni por el médico de familia, ni por el pediatra. A veces el niño muestra síntomas de problemas emocionales, tales como la tristeza o irritabilidad, cambios en el apetito o en los hábitos de dormir. En estos casos los padres deben hablar con un psicólogo, quien podrá evaluar los problemas que puedan estar causando la enuresis y ayudar al niño y a sus padres a resolverlos.
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