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Psicología Infantil
¿Son eficaces los programas contra el bullying?

Psicóloga para niños en Gijón.

El acoso escolar es un gran problema sufrido por muchos niños y adolescentes en todo el mundo . Sean amenazas verbales, intimidación física, presión emocional, o ciberbullying, los problemas de salud mental derivados de ser víctima pueden proyectarse a lo largo de la vida. El bullying ha sido vinculado al abuso de sustancias, la depresión, el suicidio adolescente y problemas con la ley en los intentos de las víctimas de contraatacar a sus agresores.
En los últimos años, muchos países han sancionado leyes conocidas como “antibullying” con el claro propósito de erradicar el acoso del ambiente escolar. Como consecuencia de ellas, se han diseñado programas y protocolos para abordar estas situaciones.

¿Cuán efectivos son estos programas?

Un análisis de estos programas revelan que los sistemas antibullying funcionan mejor para los estudiantes más jóvenes pero, para los estudiantes de 13 años en adelante pueden ser contraproducentes. La mayoría de los estudios indican que los beneficios reales de estos programas pueden ser mínimos y que su impacto general puede no ser tan bueno como las escuelas esperan.

Un nuevo estudio publicado en la revista Psychology of Violence, examina la eficacia de los programas antibullying desde la perspectiva de los mismos estudiantes. Un equipo de investigadores, liderado por Charles E. Cunningham de la Universidad de McMaster en Hamilton, Ontario (Canadá), condujo grupos de discusión de estudiantes que tenían entre 10 y 13 años de edad. Los 38 niños y 59 niñas del estudio fueron ubicados en pequeños grupos de discusión para examinar sus propias impresiones de los programas antibullying y cuán eficaces son en transmitir su mensaje. Todos los estudiantes provenían de escuelas de Ontario y estaban familiarizados con PREVnet (Red de Promoción de Relaciones y Eliminación de la Violencia) y las directrices antibullying de sus propias escuelas. Para alentar a todos los estudiantes a participar, los grupos fueron divididos por edades y género.

LOS ESTUDIOS INDICAN QUE LOS BENEFICIOS REALES DE ESTOS PROGRAMAS PUEDEN SER MÍNIMOS Y QUE SU IMPACTO GENERAL PUEDE NO SER TAN BUENO COMO LAS ESCUELAS ESPERAN

En estos grupos de discusión, los estudiantes reportaron con frecuencia que los pósters y presentaciones usadas por los docentes para educar a los alumnos sobre el bullying no tendían a ser útiles para involucrar a los estudiantes, especialmente si éstos los encontraban aburridos (como cuando una persona simplemente les habla desde el frente del salón). Otro asunto que surgió con frecuencia fue que los presentadores decían la misma cosa una y otra vez, llevando a que los alumnos se desconecten del mensaje con el tiempo.

Los estudiantes también reportaron problemas con mensajes antibullying que categóricamente les decían lo que no debían hacer. Mensajes como “no seas un bully” y “el bullying es malo” a menudo son ignorados por los alumnos que de manera regular enfrentan los desafíos de sus vidas cotidianas. En cuanto a la credibilidad de las personas encargadas de presentar el mensaje antibullying surgieron otros problemas: si el encargado es un profesor o director visto como alguien a quien “no le importa” o que no está dispuesto a ser firme con las sanciones a los bullies, estos no tienen mucha motivación para detenerse. Quienes tienen más probabilidades de ser ignorados son los presentadores que no pertenecen a las escuelas y van específicamente a llevar el mensaje antibullying, ya que los estudiantes no tienen una relación previa con ellos y no tienen modo alguno de juzgar si pueden creerles o no.

La eficacia de los programas antibullying también puede ser socavada de otras formas: como el bullying es, a menudo, visto como algo que sólo afecta a los “niños más jóvenes”, los estudiantes más grandes con frecuencia se muestran aburridos durante la presentación antibullying, algo que los estudiantes más jóvenes ven e imitan. Otros estudiantes, incluidos aquellos propensos a realizar comportamientos de bullying, pueden tratar de interrumpir activamente la presentación ya que el mensaje los incomoda. Incluso después, ellos intentan desacreditar al orador o a la presentación catalogando lo que se dijo como “estúpido.” Muchos de los estudiantes de los grupos de discusión mencionaron haber visto actos de bullying como respuesta directa a las actividades antibullying organizadas por las escuelas.

A la larga, lo que realmente determina si los programas antibullying son eficaces es que tan seguidas en las escuelas son las directrices antibullying. Si no hay suficientes docentes para vigilar o si los estudiantes tienen la sensación de que sus denuncias de bullying no serán creídas o no se hará nada al respecto, es probable que nada cambie. A eso se suma el miedo a las represalias que muchas víctimas de bullying deben soportar si su bully es castigado. Típicamente, los únicos castigos reales que reciben los bullies son suspensión o detención, los cuales usualmente no son efectivos a la hora de hacer sentir más seguros a los alumnos. Esto es especialmente cierto en cuanto a los estudiantes que afrontan hostigamientos por motivos homofóbicos, raciales o sexuales. Excepto en casos extremos, estos estudiantes raramente son expulsados de las escuelas, razón por la cual las víctimas continúan enfrentándose a estos bullies regularmente. La prueba decisiva de los programas antibullying es que tan bien se lidia con esta clase de desafíos.

¿Qué pueden hacer las escuelas para transmitir el mensaje antibullying a los estudiantes?

Basados en su investigación de los grupos de discusión, Charles Cunningham y sus coautores, proponen las siguientes recomendaciones:

Con el propósito de diseñar programas antibullying eficaces, las escuelas necesitan evitar la clase de mensajes negativos que los alumnos tienden a ignorar. Esto significa utilizar mensajes motivacionales más enfocados en lo positivo, dirigidos a alentar a los alumnos a defenderse a sí mismos. Todas las presentaciones antibullying necesitan ser probadas cuidadosamente en estudiantes de diferentes edades para ver cómo responden y deben realizarse los cambios necesarios antes de usarlos masivamente.

Las escuelas necesitan ser más cuidadosas al monitorear comportamientos de bullying, antes y especialmente después de actividades antibullying. Los docentes necesitan ser conscientes de que el bullying puede producirse después de una presentación antibullying, razón por la cual es importante que haya mayor vigilancia y deben alentar a los estudiantes a involucrarse tanto como puedan.

MENSAJES COMO “NO SEAS UN BULLY” Y “EL BULLYING ES MALO” A MENUDO SON IGNORADOS

Cualquier reporte de bullying necesita ser tratado tan prontamente como sea posible para alentar a los estudiantes a denunciar cuando son acosados. Además, las escuelas deben responder a las quejas de bullying de manera justa e imparcial. Los estudiantes necesitan ver que cualquier clase de bullying tiene consecuencias reales y que las víctimas de bullying serán protegidas.

Los Ministerios de Educación y directivos de las escuelas deben asegurar que los docentes y personal escolar cuenten con los recursos necesarios para perseguir las denuncias de bullying. Ya que muchos docentes se quejan de que las demandas del trabajo los hacen menos capaces de lidiar con el bullying, las escuelas necesitan reconocer que las actividades anti bullying tomen prioridad frente a otras responsabilidades de los docentes.

Muchos de los acosos sexistas, homofóbicos y racistas que varios de los estudiantes experimentan son con frecuencia ignorados por las escuelas, especialmente si reflejan actitudes encontradas en la comunidad en general. A ello se suman los nuevos medios de acoso como el ciberbullying, que se ha convertido en un gran problema especialmente porque muchas de estas cosas pueden hacerse de manera anónima. Las víctimas del bullying y los mismos bullies necesitan aprender que esta clase de intimidación no será tolerada. Ignorar el problema no lo hará desaparecer.

Terapias psicológicas para niños en Gijón

Gretchen Rubin revoluciona el mundo de la autoayuda.

Psicóloga en Gijón

Compartimos con vosotros en esta ocasión un curioso artículo de “El Confidencial” en el que se nos presenta a Gretchen Rubin, la periodista que ha revolucionado el mundo de la autoayuda.

“En una tarde lluviosa de 2006 Gretchen Rubin, periodista de ‘The New York Time Magazine’, tuvo una de esas epifanías s obre la fugacidad de la vida y la importancia de saborear el momento: un ‘carpe diem vivido con suma intensidad. No es que fuera una mujer infeliz –tenía un marido que la quería, dos hijas maravillosas y una profesión que le gustaba– pero se sentía incapaz de hacer realidad propósitos tan sencillos como comer mejor, aprender a usar el Photoshop, leer a Shakespeare o visitar más museos.

Fue entonces cuando decidió emprender el proyecto que le ha convertido en uno de los autores de autoayuda más exitosos del mundo (aunque ella evita definirse como tal): se dispuso a probar montones de teorías acerca de lo que nos hace felices, desde las filosofías más antiguas hasta las recetas de la ‘new age’ y la cultura pop, así como los dictados de los últimos estudios científicos. Todo para encontrar una suerte de receta universal de la felicidad que ha resultado todo un éxito.

El libro resultante de esta experiencia, ‘Objetivo: Felicidad’ (Urano), se convirtió inmediatamente en superventas y lleva casi un lustro –se publicó en marzo de 2011– encabezando la lista de ventas del prolífico sector de los libros de autoayuda, con varios millones de copias vendidas y con traducción a más de 30 idiomas. El texto, además, ha provocado un curioso fenómeno fan: sus adeptos se reúnen en torno a “grupos de la felicidad” en los que se trabaja para alcanzar grupalmente el objetivo propuesto en el libro.

Una fórmula universal (e intercambiable)

¿Cuál ha sido la clave de su éxito? Quizás que Rubin ha logrado reducir elsecreto de la felicidad a su mínimo común denominador, sugiriendo como una de las principales estrategias algo tan prosaico como hacerse la cama por las mañanas.

“Para mi sorpresa, cuando le pregunté a la gente qué consejo de mi libro marcó la mayor diferencia en su felicidad, muchas personas citaron el modesto ‘haga su cama’”, explica la autora en su blog. “La felicidad es un objetivo noble, y hacer la cama es una actividad muy prosaica. ¿Por qué aumenta la felicidad de manera efectiva?”

En su opinión, se trata de un hábito tan poderoso por dos razones. En primer lugar, es una costumbre rápida y fácil, pero marca una gran diferencia. Todo se ve más ordenado, es más fácil encontrar cualquier cosa y el dormitorio resulta más pacífico. “Para la mayoría de las personas, el orden exterior contribuye a la calma interior”, asevera Rubin. En segundo lugar, explica, adoptar cualquier decisión –no importa lo que sea– provoca satisfacción. El simple hecho de proponerse un cambio y lograrlo nos hace más felices. “Debido a que hacer la cama es una de las primeras cosas que hago en la mañana, empiezo el día sintiéndome eficiente, productiva y disciplinada”, concluye.

La filosofía vital de Rubin podría sintetizarse en una idea: lo importante para ser más feliz es identificar qué hábitos minan nuestro bienestar para lograr cambiarlos por otros mejores (pasando de no hacer la cama a hacerla). “Los hábitos son la arquitectura invisible de una vida feliz y, cuando los cambiamos, cambiamos nuestra vida”, explica en su libro.

Para cambiar un hábito de forma eficaz, explica, debemos primero conocernos a nosotros mismos, para adoptar costumbres que se adapten a nuestra naturaleza. Y esta es la verdadera clave del éxito de su libro: que le vale a todo el mundo. Volviendo a su consejo estrella, Rubin aclara que hacerse la cama está bien para casi todo el mundo, pero tampoco es malo hacer justo lo contrario. “Lo opuesto a una gran verdad es también verdad, y para alguna gente, un consejo útil puede ser no hacer la cama. Algunas personas necesitan un poco de caos para desarrollarse. El proyecto de la felicidad de cada persona es distinto”.

Esto es pura autoayuda a la carta. Y triunfa. Puedes imitar en lo que puedas a Rubin, que asegura ser inmensamente feliz. Para ello debes dejar de comer azúcar y carbohidratos, ordenar el cajón de los cubiertos, apreciar la novedad, cumplir con los plazos de entrega en el trabajo y aprovechar cada momento. Pero si quieres cambiar cualquiera de sus consejos eres libre de hacerlo, al fin y al cambo el cambio no es un medio para lograr un fin, es el fin en sí mismo.

Los 12 mandamientos de la felicidad

Como todo plan de bienestar que se precie, el ‘Objetivo: Felicidad’ de Rubin cuenta con 12 mandamientos que, a la vista está, son un cajón de sastre donde cada uno puede hacer lo que le venga en gana. Y son, además, un buen resumen de la no-filosofía que caracteriza el mundo contemporáneo:

  1. Sé tú mismo

Acepta qué te gusta y qué no te gusta. Puedes escoger lo que haces, pero no lo que no te gusta hacer.

  1. Déjalo pasar

Ten perspectiva de las cosas. Recuerda que pocas cosas importan de verdad a largo plazo.

  1. Actúa de la forma en la que quieres sentirte

La acción y el sentimiento van de la mano, y regulando nuestras acciones podemos indirectamente influir en nuestros sentimientos.

  1. Hazlo ahora

Los estudios muestran que alcanzar un objetivo libera compuestos químicos en el cerebro que te dan placer.

  1. Sé educado y justo

La vida es corta y nunca tenemos el tiempo suficiente para alegrar los corazones de las personas que viajan con nosotros.

  1. Disfruta el proceso

Serás más feliz si encuentras la felicidad en el camino, en vez de esperar que esta aparezca cuando cumplas un objetivo.

  1. Gasta

Descubrí que ahorraba mucho, incluso cuando no tenía sentido. Deja de atesorar y confía en la abundancia.

  1. Identifica los problemas

Gran parte de la felicidad, al final, se reduce a la atención plena. Ten la disciplina para preguntarte qué es lo que realmente te está molestando.

  1. Tómate todo menos en serio

Desarrolla un sentido de ligereza. No tienen tanto que ver con ser gracioso, sino más con ser capaz de divertirse.

  1. Haz lo que debas hacer

Tanto en los asuntos difíciles como en los ordinarios, controla siempre lo que estás haciendo.

  1. No eches cuentas

Evita apuntarte tantos en la vida. Inconscientemente sobrestimamos nuestras contribuciones a la vida de otras personas.

  1. Al final sólo hay amor

Cuanto menos nos fijamos en las otras personas, menos satisfactorias son nuestras relaciones. Una forma fácil y obvia de probar el amor es prestar atención.”

Entrar en la mente de un delincuente

Entre cometer una acción delictiva con pleno conocimiento de causa y aquella vieja fórmula de»declararse loco» existen muchos matices y zonas grises que un buen peritaje psicológico puede contribuir a a esclarecer. En el Centro Psicológico Patricia Prendes de Gijón estamos habilitados para la prestación de peritajes profesionales ante los distintos órganos jurisdiccionales y, por supuesto, también en el orden penal.

La labor de la psicología a la hora de evaluar las circunstancias que pueden influir en la responsabilidad penal de las personas puede ser muy relevante. El vigente Código Penal establece una primera diferencia entre las circunstancias que eximen absolutamente de responsabilidad criminal, por hacer del sujeto que las padece una persona que no es consciente del significado de sus acciones y aquellas otras que simplemente atenúan esa responsabilidad, mitigando el rigor de la pena aplicable al sujeto (las llamadas eximentes incompletas y las circunstancias atenuantes). Contribuir a delimitar esos límites puede ser labor de una peritación psicológica.

Nociones asentadas en la tradición jurídico penal española como el trastorno mental transitorio, el error invencible, el miedo insuperable o el obrar movido por arrebato u obcecación, han venido siendo sustituidas por otras que permiten hacer de marco de encaje a una casuística muy variada de patologías o estados mentales. Y es ahí donde el informe psicológico puede contribuir a esclarecer si una persona en un determinado momento es consciente de lo que hace y de sus consecuencias previsibles, o en qué medida lo es, si lo es.

En definitiva, los psicólogos tenemos mucho que decir cuando se trata de la inimputabilidad de la personas. No podemos entrar en la mente de nadie – tampoco en la de los delincuentes – pero sí tenemos los recursos que nos pueden ayudar a comprender cómo y por qué actúan.

Sin embargo, para una psicóloga en Gijón, resulta llamativa la cantidad creciente de casos en los que se introducen elementos o factores psicológicos a considerar en los procedimientos desarrollados ante los órganos jurisdiccionales de esta ciudad, como de cualquier otra seguramente. Situaciones desgraciadamente con una gran incidencia actual como la violencia de género, el acoso laboral o el acoso escolar, hacen del peritaje psicológico una herramienta muy útil – determinante en algunos casos – más allá de los límites del proceso penal. En el Centro Psicológico Patricia Prendes ponemos esa herramienta a vuestro servicio. Y al de la Justicia, claro.

¿Se pueden curar los ataques de pánico?

El trastorno de pánico es una enfermedad más habitual de lo que se cree, y bien conocida por la psicología clínica actual, aunque no tanto por el público en general. Quienes la sufren conocen en sus justos términos el significado de la expresión «terror pánico». La palabra pánico hace referencia al Dios griego Pan, oscura deidad primigenia de la naturaleza en estado salvaje. Así, originalmente el terror pánico se asociaba al temor irracional y contagioso que sufrían los rebaños causado por fenómenos naturales incontrolables como los truenos y los rayos en campo abierto.

En nuestro gabinete psicológico en Gijón hemos atendido entre otros trastornos de ansiedad, más de un trastorno de pánico, todos con una sintomatología bastante común si bien con unas causas desencadenantes muy variables.

El ataque de pánico se presenta como un acceso violento y repentino de temor casi aplastante, con variada sintomatología fisiológica como hiperventilación, temblores, sudoración, opresión torácica, etcétera, y una sensación de miedo irracional inquietante y absolutamente desazonadora. Hasta tal punto que a veces, quienes lo sufren por primera vez lo identifican con un ataque al corazón, o llegan a sentir que están al borde la muerte o perdiendo la razón sin motivo aparente.

En el trastorno de pánico, muy descrito por la literatura científica y problema bien conocido en cualquier centro psicológico, como el Centro Psicológico Patricia Prendes, la persona experimenta ataques repetidos e inesperados y sufre una  ansiedad continuada  debido al temor – o la certeza- de que estos ataques se vuelvan a producir.

Prescindiendo del análisis de las causas, únicamente proporcionaremos aquí algunos consejos para superar el pánico, que o por habituales entre los psicólogos, no por ello dejan de ser efectivos.

– No tratar de luchar contra el pánico, sino aceptarlo como situación pasajera que es, y esperar a que disminuyan sus efectos.

– Ser consciente de que no se trata más que de reacciones exageradas o descontroladas a situaciones vitales o estados emocionales.

– Concentrar nuestra atención el modo en que se producen las diversas reacciones fisiológicas: pulso acelerado, sudoración, como si de un observador externo se tratase. Así evitaremos dejar volar nuestros pensamientos adelantando situaciones desagradables que no van a producirse.

– Sea cual sea la causa desencadenante del pánico, es esencial planteárselo como un reto a superar y no a evitar.

El tratamiento psicológico de los trastornos de pánico es más efectivo cuanto más temprano se actúe. Los que padecen esta enfermedad pueden verse afectados de modo creciente hasta llegar a convertirse en verdadera causa de discapacidad. Por eso es muy recomendable acudir al psicólogo antes de que empezar a evitar lugares o situaciones en las cuales han padecido ataques de pánico (algo muy habitual, por lo demás), pues ello implica entrar en una espiral cada vez más invalidante, pudiendo desembocar en una agorafobia o miedo irracional a los espacios abiertos.

Sin embargo, tratado a tiempo, el trastorno de pánico, es uno de los trastornos relacionados con la ansiedad con mayor índice de curación o superación, pues suele responder bien a ciertas soluciones farmacológicas y psicoterapéuticas ya muy contratadas y bien conocidas por los profesionales de la psicología actual.

En el Centro Psicológico Patricia Prendes, en Gijón, ofrecemos un tratamiento eficaz y contrastado para el trastorno de pánico y otros relacionados con la ansiedad. Porque la ayuda profesional es siempre una ayuda de persona a persona.

Quiero dormir bien

Dormir bien se ha convertido para muchas personas en un lujo que no pueden permitirse. En ocasiones los hábitos poco saludables, el estrés o factores como la edad influyen decisivamente. De hecho, los trastornos del sueño en la tercera edad tienen una elevada incidencia demostrada por diversos estudios científicos.

Los cambios fisiológicos asociados al envejecimiento tienden a producir una disminución del tiempo de sueño profundo o sueño lento y un incremento del llamado sueño ligero (en sus fases 1 y 2) que favorece los despertares nocturnos. Ello implica una mayor sensación de cansancio y somnolencia durante el día, que puede traducirse en períodos de sueño diurnos que a su vez dificultarán el sueño nocturno.

En ciudades como Gijón, con una elevada tasa de población que supera los 65 años, cada vez son más las personas que acuden a nuestra consulta para intentar solucionar este tipo de problemas buscando la ayuda y orientación de un profesional. De hecho, según la Sociedad Española de Geratría y Gerontolgía, el insomnio afecta aproximadamente a un 32 % de las personas que superan dicha edad.

Por eso cada vez son más los psicólogos en Gijón que prestan una atención creciente a estas situaciones y ofrecen terapias paliativas.  El Centro de Psicología Patricia Prendes de Gijón ofrece una atención especializada y una terapia eficaz para contribuir a mejorar la calidad de sueño de las personas mayores.

Ayudando a detectar problemas como el síndrome de piernas inquietas, o la apnea obstructiva del sueño o a calibrar la incidencia de factores psicológicos como la ansiedad o la depresión, como causantes del insominio o la baja calidad del sueño, podemos ayudarle a conseguir ese objetivo tan simple pero a veces tan difícil de lograr: dormir bien.

¿Influye el otoño en nuestro estado de ánimo?

Suelen asociarse la entrada del otoño con la apatía, falta de motivación, fatiga o ausencia de disfrute con las actividades diarias.

Menos horas de luz, la vuelta a la rutina, el frio o la lluvia son factores que pueden iniciar estos estados de ánimo tras dejar la época estival en el que hemos disfrutado de más tiempo libre, actividades en la naturaleza o el descenso de nuestras responsabilidades.

Con los recursos adecuados podemos encontrar el equilibrio sin esperar a que llegue la primavera para afrontarlo. Desde Centro Psicológico Patricia Prendes en Gijón os presentamos unas pequeñas pautas que nos puedan ayudar:

Buscar tiempo para nosotros: para realizar actividades satisfactorias o implicarnos en actividades sociales que nos permitan relacionarnos con otras personas.

Crear pensamientos positivos pensado en que será un día interesante en el momento de realizar esas obligaciones ineludibles que no son nada placenteras.

Recordarnos que tenemos el control para evitar el bajo estado de ánimo en otoño y no dejar que la falta de motivación se apodere de nosotros.

Pautas para superar una ruptura

Sabemos que no es una situación fácil, por eso desde nuestro centro psicológico de Gijón compartimos algunas pautas que ayuden a superar las rupturas sentimentales:

-Permítete estar triste, sentir y asumir la pérdida sin forzarte a un desgaste emocional intentando aparentar que todo está bien.

-No dejes que la tristeza llene tu vida, mantente ocupado, realizando nuevas actividades, dedicando tiempo a tus aficiones o practicando algún deporte. Queda con la gente cercana, cuéntales cómo te sientes, pero no permitas que la conversación principal gire únicamente entorno a la ruptura.

-No olvides que tu vida está compuesta de muchas cosas y personas, que la vida es mucho más que una relación de pareja y no se queda vacía cuando existe una ruptura.

-Recuerda que sólo es una etapa, que podrás soportar, y que el tiempo ayudará a superarlo. No dramatices. Si sabes mirar el lado positivo de la vida serás más feliz.

Si después de transcurrir un cierto tiempo no consigues recupérate no dudes en contactar con un psicólogo que te ayude a interpretar y superar esta situación.

Cómo reducir la ansiedad

Desde nuestro centro psicológico de Gijón queremos compartir con vosotros algunas técnicas para disminuir la sensación de ansiedad.

Destina un tiempo para las preocupaciones: reserva uno tiempo al día para preocuparte por las cosas y evita pensar en los problemas  durante el resto del día.

Evalúa los riesgos de forma realista y las probabilidades de que eso tan horrible que te asusta suceda. Y en el caso de que haya muchas posibilidades de que ocurra confía en  tu capacidad para manejar la situación. Confía en tí.

Piensa en las soluciones a tus problemas y traza planes que te permitar afrontar lo que temes.

Di en alto tus miedos y métete de lleno con la imaginación en  la situación temida. Permanece en ella hasta que la ansiedad desaparezca. Si crees que no podrás hacerlo, divide la exposición en pequeños pasos. Por ejemplo, si tienes miedo a los ascensores, el primer paso sería tan solo llamar al ascensor, esperar que venga, observar cómo se abre la puerta y mirar en su interior. Una vez que puedas hacer esto sin sentir ansiedad, el siguiente paso podría consistir en entrar y salir del ascensor sin cerrar la puerta ni permanecer dentro más de un par de segundos. De este modo, estableces tu propia jerarquía de situaciones a superar y las vas afrontando empezando por la más fácil.

Practica técnicas de relajación. Visita a un experto para que te enseñe para llegar a relajarte en cualquier situación.

Psicología para adultos

La ansiedad no se cura con pastillas

 

¿Tengo que ir al psicólogo?

Cada día, miles de personas reciben tratamiento psicológico en España para atender a muy distintas situaciones y problemas. Acudir al psicólogo ha dejado de ser motivo de estigma social, algo vergonzoso que debe ser ocultado o incluso evitado. Lejos de aquellas concepciones más propias de sociedades atrasadas, o de limitado nivel cultural, la actual propagación de la información y el acceso casi libre a sus fuentes favorecida por los medios digitales han transformado esta percepción negativa.

 Desde hace unos años ya no es motivo de desdoro ni supone la asunción de ningún tipo de tara inhabilitante para la vida cotidiana o en comunidad, el hecho de acudir a recibir tratamiento psicológico, puntual o reiteradamente. Simplemente denota que existe una necesidad y que somos los suficientemente inteligentes para tratar de paliarla con la ayuda profesional competente. Otra cosa es la percepción o los prejuicios que pueden referirse al motivo o la patología que nos lleva efectivamente a la consulta del profesional. Pero lo importante es que el hecho en sí de acudir al psicólogo es algo que se percibe socialmente – y afortunadamente- como neutro, al igual que recurrir a los servicios de un fisioterapeuta.

En el Centro Psicológico Patricia Prendes, abordamos todas las terapias con la mayor naturalidad y adaptamos nuestros tratamientos a las investigaciones clínicas más recientes con resultados consolidados. No obstante, somos conscientes de que determinadas patologías o problemas psicológicos continúan siendo objeto de prejuicios o infundadas prevenciones hacia las personas que los padecen. Y más en el caso de entornos familiares o sociales cerrados. Es algo fácilmente constatable en el ejercicio profesional de un psicólogo en Gijón, una ciudad de mediano tamaño donde mucha gente se conoce, si quiera sea por refrencias – más allá del entorno familiar o laboral. Esa suerte de prejuicios suelen carecer de mala intención, por ser producto del desconocimiento y la proximidad y no deben preocuparnos. Más aún, teniendo en cuenta las rígidas normas que rigen el secreto profesional y el natural grado de discreción que preside las relaciones entre psicólogo y paciente. Por grave – o aparentemente nimio – que sea nuestro problema podemos estar seguros de que nunca trascenderá las paredes de la consulta, si no queremos que eso suceda.

Por otra parte, renunciar a alcanzar las mayores cotas en nuestro crecimiento personal, o peor aún, condenarse uno mismo a padecer insomnio, angustia, tristeza, ansiedad, preocupaciones o problemas aún más graves sin tratar de ponerles solución, por los motivos que sean, no parece lo más inteligente del mundo. Así que, en respuesta al título de este artículo, debe acudirse al psicólogo siempre que se necesite ¿y cuándo es eso? Nadie mejor que nosotros mismos para responder a esa pregunta.

Psicólogos en Gijón

 

 

¿Bastan 66 días para cambiar un hábito?

La respuesta a esta pregunta reside en un concepto que cada día suena con más fuerza, la plasticidad cerebral. Cambiar de hábitos es posible gracias a esta capacidad de nuestro cerebro, que lo hace moldeable y nos permite aprender. Se va reconfigurando y adaptando, creando nuestro mapa cerebral. Pero tampoco nos engañemos, no vamos a levantarnos mañana siendo deportistas de élite, ni hablando ingles perfectamente; la actitud y la motivación juegan un papel clave en todo este proceso, gracias a nuestra experiencia en este tipo de terapias, en nuestro centro de psicólogos en Gijón te ayudaremos a cambiar de hábitos. Elegir un objetivo es el primer paso, después, la perseverancia y el propio interés por cambiar de costumbres ayuda al cerebro en este proceso de aprendizaje.

El origen del título del presente artículo se debe a un reciente estudio del autor Jane Wardle, del University College de Londres, que afirma que 66 días son suficientes para convertir una actividad en algo automático. Poner un límite temporal a este proceso aparentemente simple pero a la vez muy complejo es puramente anecdótico. No hay nada establecido en el variable mundo de los cambios de hábito, todo depende de las habilidades personales, variables psicológicas y de la propia personalidad. Analizar el coste-beneficio suele resultar muy útil a la vez que eficaz, porque, ¿qué son tres meses frente a toda una vida? Pero más que debatir el número de días, es una cuestión de voluntad, como todas las cosas que implican una transformación del tipo que sea.

El estudio va incluso más allá, y nos da unas claves para quitarnos esa espinita que siempre hemos tenido clavada, aprobar nuestra asignatura pendiente o incluso deshacernos de aquellas costumbres que tan poco nos gustan:

  1. Confecciona una lista. A partir de aquí prioriza y elige un objetivo, puede que muchas de las opciones sean tentadoras, pero antes de ponerte con varias a la vez, recuerda, no es posible abarcarlo todo.
  2. Reflexiona sobre la meta. ¿Qué quiero? ¿Por qué? ¿Para qué? Aclarar mentalmente estos puntos, y lo que es más importante aún, recordarlos, resulta clave en el proceso porque actúa como refuerzo.
  3. Hazle un espacio. Resérvale tiempo. Si no le buscas un hueco a aquello que no forma parte de tu vida acabarás postergándolo.
  4. Rodéate de todo lo necesario para alcanzar el objetivo deseado.
  5. Empieza ahora. El mejor día para empezar algo siempre es hoy.
  6. Sé disciplinado. Tomarse el hábito en serio, dedicarle nuestro valioso tiempo, convertirlo en una prioridad.
  7. Trasforma este nuevo hábito en tu filosofía de vida. Se trata de encajar algo nuevo en nuestra rutina diaria y así poder disfrutarlo, pero sin agobiarse ni martirizarse por no hacerlo un día. No olvides que la culpa es una emoción inútil, no hay que lamentarse porque en esto de los nuevos hábitos nunca es demasiado tarde. Antes de desistir recuerda: tenemos mañana, pasado, y toda la vida para poder practicarlo.

Centro de Psicología Clínica en Gijón

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